Quien teme ser optimizado debería usar más la IA

En el último año y medio, algunas empresas sobreestimaron el papel de la IA y comenzaron a despedir personal. Con el paso del tiempo, las empresas descubrieron poco a poco que la IA no es tan inteligente ni tan barata como se esperaba, y empezaron a reducir el consumo de tokens de IA y a frenar los despidos. Una razón muy importante es que la IA no es barata y no puede asumir la culpa. Antes algunos sectores bromeaban diciendo que la IA no puede ir a la cárcel, pero según mi experiencia laboral real, hay cierta lógica en ello…

En el último año y medio, algunas empresas sobreestimaron el papel de la IA y comenzaron a despedir personal. Con el paso del tiempo, las empresas descubrieron poco a poco que la IA no es tan inteligente ni tan barata como se esperaba, y empezaron a reducir el consumo de tokens de IA y a frenar los despidos. Una razón muy importante es que la IA no es barata y no puede asumir la culpa. Antes algunos sectores bromeaban diciendo que la IA no puede ir a la cárcel, pero según mi experiencia laboral real, hay cierta lógica en ello. Tomando como ejemplo a los programadores, primero analicemos qué información necesita la IA para completar todo el trabajo: necesita controlar el navegador, necesita contraseñas de inicio de sesión, necesita autenticación multifactor (MFA), clave privada ssh, clave privada git, URL de conexión a la base de datos, y a veces también permisos de administrator/root. Estas cosas importantes solo se necesitan durante un breve periodo cada día, pero son información clave, y debemos evaluar si podemos entregarle todo esto a la IA. Tras entregar esta información, lo más importante quizá no sea la mejora de eficiencia que aporta la IA, sino si las personas y las empresas pueden soportar las pérdidas causadas por los fallos o arrebatos de la IA. Por lo general, las pérdidas por el descontrol de la IA son más difíciles de aceptar: es incontrolable y no asume responsabilidad. Si el proveedor del modelo utiliza a escondidas modelos cuantizados para prestar el servicio durante cierto periodo, y esto provoca la eliminación de bases de datos o discos, interrupciones del servicio, etc., ¿cómo se recopilan pruebas, cómo se redacta el informe de revisión y quién asume la responsabilidad? Este es un gran problema. Actualmente, algunos jefes creen que la IA es más inteligente y rentable que los empleados en sus puestos, porque tienen cierta experiencia, pero no suficiente. Nosotros, los trabajadores comunes, no deberíamos rechazar el desarrollo de la IA; al contrario, deberíamos, con los jefes pagando, usar la IA en gran cantidad, usar la más cara disponible, y si nos preguntan, decir que los resultados son mejores, para que los jefes sepan que la IA no es tan barata como se esperaba. En segundo lugar, usarla con audacia: si queremos automatizar, hay que dar permisos; si la IA pierde el control y borra discos o bases de datos, sacamos los registros de auditoría de la IA, el empleado asume la responsabilidad por un mal uso de la IA, y la IA asume la responsabilidad por errores de interpretación de intención, para que el jefe sepa qué enormes líos puede causar la IA. La tendencia general es irreversible: abracemos la IA con todo nuestro corazón para alcanzar un nuevo equilibrio armonioso entre jefe, IA y empleado.

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